La palabra de moda en los medios de información desde hace meses es CRISIS. La realidad para los trabajadores y las trabajadoras es paro, problemas económicos, una realidad que en muchísimos casos es de supervivencia. Mientras que para los empresarios y los banqueros las soluciones se exigen que sean colectivas, medidas para salvar sus economías en conjunto, a los trabajadores y a las trabajadoras se les deja a su suerte, al problema de cada casa, al individualismo a que nos han llevado después de muchos años de propaganda.
Mientras que los banqueros han recibido miles de millones de euros para sanear sus cuentas, a costa del dinero de los impuestos a que nos someten sus poderes políticos, gracias al supuesto partido de los obreros en el gobierno, el PSOE, a los trabajadores se nos hacen promesas de no dejarnos a nuestra suerte, de proyectos municipales que en realidad van mayoritariamente a las empresas que han de realizarlos, de moratorias en hipotecas… pero en ningún caso se nos hablan de medidas globales.
La crisis, el momento decisivo en que se encuentra el capitalismo, viene de lejos, es la consecuencia del nuevo momento histórico que se inauguró con la caída de los regímenes socialistas del Este Europeo, coyuntura que se nos presentó como un avance para la humanidad, pero a la postre, sin enemigo enfrente, más bueno o más malo, el capitalismo no tiene nada que presentar a los trabajadores, no tiene que mostrar un rostro humano, ni tiene que utilizar parte de nuestro sueldo en servicios sociales, ahora directamente se encuentra que ha vencido pero en la competencia entre los tres grandes centros económicos imperialistas: EE.UU. y su patio trasero latinoamericano, Japón y el Sudeste Asiático, Alemania y su Unión Europea tiene su talón de Aquiles, las grandes transnacionales monopolistas de estos centros necesitan acumular y acumular para salir de la propia dinámica que les puede llevar a largo plazo a la destrucción. Esta coyuntura, que va para largo, obedece a esa realidad. Acumular a costa de lo que sea, desde luego a costa de los estados, que siempre han estado a su servicio, pero que ahora sirven como recaudadores que nos exprimen más y más. En esta situación, la clase obrera se ve sometida a una explotación feroz, con la excusa de la crisis, nos piden más y más esfuerzos, y esto nos lleva a una destrucción de las pocas conquistas que nos quedaban después de años de lucha. Han ido preparando el terreno con un lavado sin precedentes de las mentes, preparándolas para un feroz individualismo, al “sálvese quien pueda” destrozando, con la ayuda de los partidos y sindicatos acomodados, aquellas propuestas ideológicas que pudieran ser una alternativa a su forma de pensar y a su forma de actuar.
Ese “gran adelanto histórico” que nuestros gobernantes han dado en llamar Unión Europea, que en realidad es unión de los monopolios, no de los pueblos de Europa, el euro, que ya se veía venir por dónde venía, lo que pasa es que coincidió con un movimiento de capitales inusitado en el Estado Español, y en especial en Andalucía con el dinero negro metido en la construcción, esa Unión Europea de los monopolios no es más que la forma más feroz de agresión a los intereses de los trabajadores y las trabajadoras del Estado Español y en especial de Andalucía. Lo decíamos en el referéndum sobre la Constitución Europea, pero pasó sin pena ni gloria sin debate, sin voces claras que pudieran tener peso para oponerse. La Reforma del Estatuto de Andalucía también obedeció a la adecuación a esta situación y la única oposición ante la falta de información y de debate fue la respuesta abstencionista en ambos refrendos.
Ahora nos quieren meter en su política, los del PP dándoles al PSOE, los del PSOE dándoles al PP, acusándose mutuamente de la crisis. Los sindicatos del sistema, CC.OO. y U.G.T., y otros viviendo cómodamente de las dádivas millonarias del Estado, la izquierda parlamentaria, I.U. haciendo de tapón a cualquier nueva alternativa desde la izquierda.
Nosotros y nosotras decimos que hay que organizarse con alternativas sociales y políticas a la vez, desde una izquierda clara, sin tapujos, sin corruptelas. Hay que superar la tentación de la solución individual, entre otras cosas porque no existe en la actual tesitura una respuesta individualista, ni siquiera eso es posible. Organizarse, desde abajo, unir a las distintas vanguardias políticas en la creación de poder popular.
La Huelga General es un primer momento y hacia allí hemos de ir. Los sindicatos deben escuchar el clamor de la sociedad.
POR LA HUELGA GENERAL
POR LA ORGANIZACIÓN DE UN FRENTE SOCIAL Y POLÍTICO
ANTIIMPERIALISTA Y ANTIMONOPOLISTA
POR EL DEBATE LEJOS DE LA MENTIRA Y LA PROPAGANDA












